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14/06/2005

Carta de Nietos de emigrantes espanoles al Sr. Presidente Zapatero

Al adherir a una causa hay dos motivos preponderantes: el sentirse parte perjudicada y el no estar dentro de ese perjuicio, pero solidarizarse.
Ambos motivos son igualmente validos y encomiables.
En este caso particular, voy a transcribir una carta, escrita por un nieto de espanoles, residente en USA, que fue dirigida al Presidente de Espana, Sr. Zapatero, en pro del derecho de los nietos de emigrantes espanoles a ser reconocidos como ciudadadanos espanoles, no solo porque soy yo misma una de estas personas, sino porque no creo en las fronteras, ni en el olvido, ni en la ingratitud, y asi como, muchos paises del mundo recogieron en sus tierras a seres cuyo mundo se desmoronaba en otros tiempos, como fue el caso de tantos espanoles, perseguidos por la miseria en epocas de guerra y posterior a esta, asi es el turno ahora de que, Espana, en este caso, reconozca, con orgullo, a los descendientes de estos excluidos, mis abuelos, los de muchos.

" Señor Presidente del Gobierno Español
D. José Luis Rodríguez Zapatero.



Sr. Presidente:


Tenemos el honor de dirigirnos a usted como españoles que nos consideramos, es decir como nietos de quienes emigraron hace años, escapando de la intolerancia, la pobreza extrema y el sectarismo ideológico, en suma dejando atrás diversas formas de lo que hoy denominamos discriminación.

Ha cumplido usted un año de gobierno Sr. Zapatero, y se encuentra en pleno debate público sobre los temas esenciales que abordará en su segundo año de gestión.

Sin embargo, el reconocimiento al legítimo derecho que tenemos por sangre los nietos de españoles a ser reconocidos como ciudadanos españoles, sea cual fuere nuestra edad, lugar de nacimiento, lugar y tiempo de residencia, sigue estando ausente de la lista. Y esto es inusitado en un gobierno que en otras áreas parece tan comprometido con satisfacer a quienes los eligieron.

Es indiscutible que usted merece una felicitación por la valentía con la que ha sabido asumir y poner en práctica algunos de sus compromisos electorales.

Por ejemplo, y sepa usted disculpar el facilismo tópico, se esté o no de acuerdo con la decisión adoptada, es innegable que usted cumplió con los homosexuales y hoy en día está ya en vigor la ley que regula el matrimonio entre los mismos.

Y por si alguna duda quedara sobre los motivos que le impulsaron a tomar dicha medida, todos lo escuchamos claramente Sr. Presidente cuando usted, al anunciarlas, recomendó hacer "poco caso" a la derecha e instó al Partido Popular a "mirar a la cara a todos los homosexuales y explicarles por qué deben seguir siendo ciudadanos de segunda categoría”, agregando “que se los digan y que les expliquen por qué razón”.

Señor Zapatero, mírenos usted a la cara y explíquenos por qué los nietos de españoles debemos seguir siendo ciudadanos de segunda categoría; díganoslo y explíquenos por qué razón.

Aunque la legislación vigente nos relegue a una ficción jurídica tan anacrónica como insultante, es decir la de ciudadanos de una categoría borrosa que en el mejor de los casos, no es única, periódicamente leemos en el Boletín del Estado las nacionalidades otorgadas por Carta de Naturaleza.


Es decir aquellas concedidas, según reza el Artículo 21 del Código Civil, “discrecionalmente mediante Real Decreto, cuando en el interesado concurran circunstancias excepcionales”. Como claramente lo explica la página de internet del Ministerio de Justicia: “Ejemplo de ello es el acuerdo adoptado por el Consejo de Ministros de 12 de marzo de 2004 por el que se aprobó la concesión de la nacionalidad española a las víctimas y familiares directos (heridos, cónyuge, descendientes y ascendientes en primer grado de consanguinidad de los fallecidos) del atentado ocurrido en Madrid el día 11-3-04 ( RD 453/2004, de 18 de marzo, BOE núm. 70, de 22-03-04)”.

Desde luego Sr. Presidente, el Consejo de Ministros actuó como corresponde. Pero hay incongruencias serias entre los baremos que el gobierno parece utilizar para definir cuáles son circunstancias excepcionales.

Fíjese usted Sr. Zapatero que el extremo opuesto al magnicidio precitado pero con entidad suficiente para merecer la calificación de “circunstancia excepcional” sería el de un actor o un escritor que a través de su obra hubiera hecho aportes substanciales a la cultura hispana, desde cualquier país. O bien, como a menudo deducimos de las listas publicadas en el Boletín del Estado, por haber hecho cuantiosos aportes a las arcas públicas a través de los impuestos, la creación de puestos de trabajo y en general haber contribuido positivamente a la economía del país, aún sin siquiera tener otros puntos en común con la cultura e historia de España que el haber decidido hacer de ésta, su nueva tierra. En concreto, una circunstancia excepcional bien puede ser de naturaleza humanitaria, o de carácter práctico.

Sin embargo a los nietos no se nos considera con derecho por razones prácticas ya que, según parece, los nietos tenemos precio, y es caro. Así lo expresó el director general de emigración, Jesús Ramón Copa Novo al Sr. Juan Manuel Fernández, un nieto de españoles, como consta en el artículo publicado en el número 386 del periódico España Exterior, el 23 de noviembre de 2004 y que adjuntamos para su información: “Si optaran a la nacionalidad los jóvenes no habría problemas, pero si son personas mayores provocaría que no se pudiera destinar el presupuesto dedicado a su atención”.

Curioso comentario en boca de quien fuera profesor de geografía e historia. ¿Y los aportes de nuestros abuelos a España, tanto en lo cultural como en lo económico?¿O el Profesor Copa Novo ignora que muchos de los españoles que no emigraron y hoy nos desconocen, cubrieron sus necesidades básicas, recibieron educación y lograron sobrevivir gracias a nuestros abuelos que abonando con su sangre las tierras americanas nunca dejaron de enviar sus ahorros a los pueblos de los que provenían? ¿Es necesario cuantificar éstos aportes para que se nos reconozca un derecho de por sí inalienable?

O sea que tenemos derecho a ser reconocidos como ciudadanos, solamente si el cálculo es a favor del estado, pero la cuenta se hace solamente en el “debe”, no en el “haber”.

Sin embargo, a los nietos de españoles que refrendamos ésta carta Sr. Presidente, que vivimos en doce países del mundo además de España y pertenecemos a todos los niveles económicos, educacionales y laborales imaginables, no se nos considera con derecho tampoco desde el punto de vista humanitario ya que si el argumento del Profesor Copa Novo fuera válido, se le niega a un grupo de personas mayores la nacionalidad porque hacerlo solamente en virtud de principios de justicia social, es muy caro.

Es decir, no encuadramos en lo práctico y tampoco en lo humanitario.

Sepa disculpar usted Sr. Presidente, pero si ése el concepto prevalente en su gabinete de ministros, deberíamos llamar a las cosas por sus nombre y dejarnos de eufemismos: “tanto tienes, tanto vales”.

¿Podría usted imaginar Sr. Presidente, que dentro de cincuenta años por ejemplo, un país cualquiera decidiera que los nietos de sus emigrados a España por razones políticas, sociales y económicas, de ésos mismos emigrados que hoy en día transfieren miles de euros diarios a sus familias en otros países, no pueden ser ciudadanos de los países a los que ellos ayudaron a sobrevivir porque serían “muy caros”?

Permítame usted reiterarle respetuosamente Señor Zapatero, mírenos usted a la cara y explíquenos por qué los nietos de españoles debemos seguir siendo ciudadanos de segunda categoría; díganoslo y explíquenos por qué razón.


Gracias."

07:10 Anotado en Maldita Politica | Permalink | Enviar a Email